domingo, 8 de diciembre de 2013
Los Amantes
Es un jadeo constante el que se concreta cuando sus dos almas entran en ese juego erótico que envuelven a los dos amantes. Sus vidas un tanto caóticas, un tanto problemáticas se olvidan cuando sus miembros se conjugan en esa simbiosis amatoria y se entregan al placer que un encuentro sexual lleno de amor les concede. Sus respiraciones rápidas, leves, confusas, esos gemidos ahogados o expulsados, esas ansias de mantener vivo por más tiempo el calor que sus cuerpos emanan hacen que el encuentro se reduzca sólo a ellos, a su propio espacio, a su propio amar y a su propia entrega.
Tras cada encuentro que los amantes consuman sus labios dan paso a besos, a conversaciones, recuerdos, risas, nuevamente a besos, caricias que se pierden bajo las sábanas, piernas que secuestran otras y otra vez los amantes se dejan caer en ese jadeo excitante que el tiempo y la remembranza cultiva en sus memorias.
domingo, 14 de abril de 2013
A ti
Te miro porque siempre me concedes una sonrisa que congelo para mantenerla viva siempre.
Tus abrazos me permiten sentirme protegida, tranquila y hacen que todo vuelva a ser sereno.
Los días que pasamos juntos son maravillosos, pareciera que esos momentos fueran interminables.
Tus besos son como un elixir que me permite vivir por más tiempo.
Tu caminar lo conozco, conozco tus besos como la palma de mi mano. Conozco tu forma de ser, tus miedos, tus cualidades, tus gustos. Conozco todo eso.
Yo sé que tu, me conoces tan bien como yo te conozco a ti... por esa sencilla razón TE AMO.
viernes, 21 de septiembre de 2012
Nada es fácil
Le parece lejano, cortante y distante a la hora de despedirse, sin embargo, ella se baja como si nada, hace caso omiso a la nueva postura que toma quien la corteja.
Ella sigue caminando, sube escalas, lee afiches que le llaman la atención. Bebe un poco de Coca-Cola, sigue subiendo escalas, llega a la superficie, toma el microbús. Se arregla los audífonos, empieza una melodía que la embriaga y que la hace olvidar todo y nada. Pero se da cuenta, que nada se puede olvidar. Se siente rara, mal, ofuscada… siente la invasión de sentimientos que no puede describir. La música no le ayuda cuando una de sus letras dice “la daga hurgando otra vez la herida”. Es entonces que cavila y piensa qué fue lo que hizo mal, trata de remembrar y cuando por fin lo logra, se da cuenta que existen diferencias y que todo lo que pretende recorrer estará lleno de ello. Nada en la vida es fácil, ni los asuntos amorosos se salvan de aquello.
miércoles, 16 de mayo de 2012
Nada
En el espacio que existe entre tú y yo, no hay nada. Sólo es un espacio que se puede considerar vacío, pero, que ni siquiera esa descripción es suficiente, ya que, quizás no exista nada visible. Pero, sí existe el mismo aire que respiramos, aire que se comprime cada que nos acercamos más. Cuando tus labios están casi tocando los míos y ese aire casi imperceptible se desliza suavemente por mi rostro.
sábado, 5 de mayo de 2012
Cuero
Primero; el título es un asco, pero fue lo único que se me ocurrió en ese entonces. Segundo; es un cuento que encontré en una de mis carpetas y es de hace bastante tiempo. Tercero; espero que sea de su agrado.Siempre andaba con esa chaqueta de cuero barata, desteñida por el tiempo. Se creía el hombre más inteligente del mundo, hablaba ciertas cosas de rock de los años cincuenta que nadie de nosotras entendía. Fue así cómo llegó a la banda siendo nuestro representante legal, hacía los contratos con esa gota de hipocresía y mintiendo banalmente, haciendo creer al contratista que nuestro grupo era reconocido en toda Europa por la música que hacíamos. Fue así como aquellos y aquellas caían rendidos a nuestros pies. Nosotras teníamos el poder y la fama que empezamos a ganar gracias a su zorruna astucia. Con el paso de algunos meses él ya no llegaba con la chaqueta de cuero barata, andaba siempre trayendo una de cuero legítimo que compró en una de nuestras travesías hacia Argentina. Se tiñó también el cabello y puso un aro en su oreja, según él había que representar la imagen del grupo y como él era nuestro manager debía hacer ciertas cosas por el bien de la banda. Yo era la bajista, prácticamente tocaba a la perfección ese instrumento y mientras estábamos en el escenario lo miraba a él. Siempre en la barra con una cerveza en la mano y el cigarrillo en la boca, gritaba con el resto de la gente y aplaudía al unísono cuando nosotras lo pedíamos, coreaba nuestras canciones y fue así como él llegó a ser parte importante de mi vida. Solía ir a la barra en donde él estaba y le pedía al barman una cerveza, brindábamos juntos por nuestro éxito. Él me hablaba de Led Zeppelin y que nuestra música se parecía a los de ellos. Habitualmente él andaba con algunos tragos de más y el sabor a cerveza mezclada con el sabor amargo del cigarro llegaba a lo más profundo de mí cuando nos besábamos con soltura. Yo le recitaba versos de Neruda cuando andábamos en la furgoneta y el conducía. Fue una noche como esa cuando él traspasó una de las barreras y chocó de frente a un carro gris. Quedamos inconscientes. La lesión fue grave, quedé con fracturas en la columna impidiéndome hacer cualquier movimiento de los hombros hacia abajo. Él estuvo en coma por tres meses, volvió a caminar luego de un tiempo. No volví a verlo después de un tiempo, cuando ambos nos reencontramos en el lugar del accidente. Su cabello había vuelto a ser de su color natural, llevaba aquella chaqueta de cuero barata puesta. Se acercó a mí y besó cálidamente mis labios, no dijimos nada, él se dio media vuelta subió a su carro y desapareció en la negrura que empezaba a caer. Una lágrima rodo por mi mejilla, mamá la secó.
sábado, 1 de octubre de 2011
Baudelaire

Me gusta Baudelaire, dijo ella llevando al tenedor a su boca. Él la mira y más que nada se fija en la forma de sus labios y de las tantas ganas que tiene de besarlos, de jugar con ellos tan sólo un ratito siquiera, pero ella sigue hablando de Baudelaire; que es un maestro, que ella se identifica con un poema de él que dice más o menos así y que esto y lo otro, Baudelaire aquí y acá, que le hubiera encantado conocerlo, que prácticamente lo ama y el Baudelaire, Baudelaire, Baudelaire que él no se cansa de escuchar porque sencillamente sigue embobado mirando cómo esa boquita tan rojita y carnal se mueve mientras ella habla.
¿Y te gusta la poesía?, le preguntó ella bebiendo un poco de vino. Él se fija como tiñe de un leve rojo el contorno de la copa, piensa en lo afortunado que es ese objeto que puede ser capaz de saborear los labios de ella y de lo tonto que es él, que ni siquiera es capaz de contestarle algo y piensa, vacila y recuerda a su padre decirle a su madre poesía eres tú, pero duda en imitar esa escena y tampoco puede hacerlo porque ella cambia de tema y habla del maldito Baudelaire nuevamente.
Sabes qué es poesía, pregunta él. Ella se fija en lo desproporcionado que es su cuerpo, que le parece insignificante hasta siniestro, ¡que vaya la gran cita que le planearon sus amigas! Y que algo tiene que hacer para que él no hable, que la pone histérica la voz de pito que tiene y ruega a Dios que no le salga con el cuento de que poesía es ella.
Poesía eres tú, dice él mientras toma la mano de ella, la lleva a su boca para besarla y agradece a Dios por haberle concedido ese regalo.
Que saque su boca de mi mano, piensa y es ella quien la aleja de sus garras excusándose de que sintió su celular sonar.
Disculpa un momento, es algo importante, le dice ella levantándose del lugar. Él ve como ella se aleja y se fija como mueve su culito al caminar, que es lo segundo más bonito que le ha visto y qué no le haría en la intimidad.
Ella vuelve algo sonriente, él la mira con la obscenidad que le es habitual cuando ve a una mujer de tales proporciones divinas, mira nuevamente sus pechos, tan redonditos y perfectos que se los imagina besándolos. Se imagina a él mismo acurrucado al lado de ella compartiendo un cuarto de hotel barato, ella gozando cada contacto y él haciéndola feliz.
Ella se percata de cómo el mira esa ubre que tanto odia, qué es acaso la única parte del cuerpo en que un hombre se fija y odia por tenerlos grandes, odia a ese espécimen que la mira con cara de qué cuándo carajo nos vamos a un lugar más cómodo y se odia a ella misma por aceptar aquella cita.
Él llama al camarero para pagar la cuenta y piensa en ir a ese hotel que está en la esquina, y es ahí cuando la ve levantarse de la silla, recoge sus cosas y le dice rápidamente “gracias te llamaré cuando pueda”. La ve alejarse, perderse en esa infinita noche, ella feliz de que todo haya acabado y él decepcionado de no poder hacerla suya sólo una noche.
domingo, 15 de mayo de 2011
Microcuentos

Lo más probable
Me miró desde aquel rincón en donde las ánimas vuelan, buscando un cuerpo huésped. Me quería a mí, sólo a mí, porque sería yo, quien la albergaría hasta que ella me consumiera del todo y de esa manera me enterraría como siempre lo quiso. Lo más probable es que me llevará a lo más profundo en donde mi nombre va a ser callado por los súbditos de Lucifer y de tal manera pasaré al anonimato siendo una esclava más de mis culpas.
A prueba
Los cuerpos destartalados en aquella bóveda hicieron que la bilis llegara al final de mi boca expulsándola encima de un cadáver que estaba en fase de descomposición. Sentí como alguien cerraba la puerta dejándome encerrado. En eso consistía la prueba para conseguir el trabajo de guardia nocturno, permanecer toda la noche durmiendo con aquellos anónimos que compartían una choza conmigo y con ellos.
Los anónimos me miraban, algo querían de mí. El mordisco en una de mis piernas me despertó de lo incierto y el rostro lánguido de una de aquellas bestias amenazaba con devorarme.
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