viernes, 21 de septiembre de 2012
Nada es fácil
Le parece lejano, cortante y distante a la hora de despedirse, sin embargo, ella se baja como si nada, hace caso omiso a la nueva postura que toma quien la corteja.
Ella sigue caminando, sube escalas, lee afiches que le llaman la atención. Bebe un poco de Coca-Cola, sigue subiendo escalas, llega a la superficie, toma el microbús. Se arregla los audífonos, empieza una melodía que la embriaga y que la hace olvidar todo y nada. Pero se da cuenta, que nada se puede olvidar. Se siente rara, mal, ofuscada… siente la invasión de sentimientos que no puede describir. La música no le ayuda cuando una de sus letras dice “la daga hurgando otra vez la herida”. Es entonces que cavila y piensa qué fue lo que hizo mal, trata de remembrar y cuando por fin lo logra, se da cuenta que existen diferencias y que todo lo que pretende recorrer estará lleno de ello. Nada en la vida es fácil, ni los asuntos amorosos se salvan de aquello.
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