miércoles, 16 de mayo de 2012

Nada

En el espacio que existe entre tú y yo, no hay nada. Sólo es un espacio que se puede considerar vacío, pero, que ni siquiera esa descripción es suficiente, ya que, quizás no exista nada visible. Pero, sí existe el mismo aire que respiramos, aire que se comprime cada que nos acercamos más. Cuando tus labios están casi tocando los míos y ese aire casi imperceptible se desliza suavemente por mi rostro.

sábado, 5 de mayo de 2012

Cuero

Primero; el título es un asco, pero fue lo único que se me ocurrió en ese entonces. Segundo; es un cuento que encontré en una de mis carpetas y es de hace bastante tiempo. Tercero; espero que sea de su agrado.
Siempre andaba con esa chaqueta de cuero barata, desteñida por el tiempo. Se creía el hombre más inteligente del mundo, hablaba ciertas cosas de rock de los años cincuenta que nadie de nosotras entendía. Fue así cómo llegó a la banda siendo nuestro representante legal, hacía los contratos con esa gota de hipocresía y mintiendo banalmente, haciendo creer al contratista que nuestro grupo era reconocido en toda Europa por la música que hacíamos. Fue así como aquellos y aquellas caían rendidos a nuestros pies. Nosotras teníamos el poder y la fama que empezamos a ganar gracias a su zorruna astucia. Con el paso de algunos meses él ya no llegaba con la chaqueta de cuero barata, andaba siempre trayendo una de cuero legítimo que compró en una de nuestras travesías hacia Argentina. Se tiñó también el cabello y puso un aro en su oreja, según él había que representar la imagen del grupo y como él era nuestro manager debía hacer ciertas cosas por el bien de la banda. Yo era la bajista, prácticamente tocaba a la perfección ese instrumento y mientras estábamos en el escenario lo miraba a él. Siempre en la barra con una cerveza en la mano y el cigarrillo en la boca, gritaba con el resto de la gente y aplaudía al unísono cuando nosotras lo pedíamos, coreaba nuestras canciones y fue así como él llegó a ser parte importante de mi vida. Solía ir a la barra en donde él estaba y le pedía al barman una cerveza, brindábamos juntos por nuestro éxito. Él me
hablaba de Led Zeppelin y que nuestra música se parecía a los de ellos. Habitualmente él andaba con algunos tragos de más y el sabor a cerveza mezclada con el sabor amargo del cigarro llegaba a lo más profundo de mí cuando nos besábamos con soltura. Yo le recitaba versos de Neruda cuando andábamos en la furgoneta y el conducía. Fue una noche como esa cuando él traspasó una de las barreras y chocó de frente a un carro gris. Quedamos inconscientes. La lesión fue grave, quedé con fracturas en la columna impidiéndome hacer cualquier movimiento de los hombros hacia abajo. Él estuvo en coma por tres meses, volvió a caminar luego de un tiempo. No volví a verlo después de un tiempo, cuando ambos nos reencontramos en el lugar del accidente. Su cabello había vuelto a ser de su color natural, llevaba aquella chaqueta de cuero barata puesta. Se acercó a mí y besó cálidamente mis labios, no dijimos nada, él se dio media vuelta subió a su carro y desapareció en la negrura que empezaba a caer. Una lágrima rodo por mi mejilla, mamá la secó.