
Acostada en el suelo cubierta por un colchón me encontré al lado de Facundo, me miraba sonriente mientras que por el lado izquierdo de su cabeza una mancha carmesí caía al suelo. Me asusté. Tomé de inmediato unas de sus manos y las sentí fría, me recorrió un profundo sentimiento que con palabras quedaría corta para poder explicarlo.
Lancé el colchón con todas mis fuerzas hacia un lado, dejando caer al suelo lo que era escombros… todo estaba tan oscuro y tétrico que no podía percibir nada, sólo el sonido de las sirenas y la alarma de los bomberos. Me aferré de una de sus manos mientras que con la otra trataba de encontrar su pulso. Nada.
Tenía que salir de la habitación como fuese, aunque el dolor de dejar a Facundo tirado entre los escombros era terrible. Me levanté con algo de dificultad mientras que con mis pies tocaba lo que fue alguna vez nuestra alcoba, donde pasamos buenos y malos momentos, ahora se había teñido de nostalgia. Salí por unas de las ventanas mientras veía a mis vecinos ayudar con el rescate de algunos, sentí que alguien tomaba de mi mano y me llevaba a un lugar más seguro.
- Tranquilita, todo ya pasó – me dijo un joven mientras me tapaba con una frazada – ¿estaba con alguien? – me preguntó con tono pausado dándome tranquilidad.
- Facundo – respondí con un susurro y dejé soltar unas lágrimas mientras frotaba mis manos y me preparaba para decir lo que había temido por mucho – rescaten a los que están con vida… Facundo no me responde – dije mientras sentía los sollozos de la demás personas.
El joven no preguntó nada, debió suponer a que me refería con mis palabras y se dirigió al grupo de hombres que maquinaban como salvar vidas. La noche siguió tétrica y larga.

1 comentarios:
.........
increible!!!
aunque por desgracia hubieron miles de facundos en este pais aquella tetrica noche.....
OsO
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