lunes, 19 de julio de 2010

Pensamientos


“Mátate, que sentido le encuentras a tu vida” le dijo la voz en su interior. Cogió el arma y la situó directamente en su sien, se miró al espejo y formó en su rostro una irónica sonrisa, claro, parecía un imbécil sonriéndose así mismo pero, más imbécil parecía sosteniendo un arma con esa osadía que en sus cuarenta y cinco años de vida no había tenido.

“¿Qué esperas que no presionas el gatillo?” le preguntó la voz interina cuando el hombre se miró nuevamente al espejo, se sentó en el borde de la bañera y empezó a buscarle algún sentido a la vida que tenía por delante… y nada. “Pareces un idiota, sabes perfectamente que a quien le dices padre siente una repulsión por ti porque no llevas su sangre, la que es tu mujer se encama con tu mejor amigo, la que se salva es la pobre de tu madre, pero de igual manera lo mejor es que te mates”. El hombre se estaba dejando llevar por los inverosímiles pensamientos que se formaban en su mente enferma.

Se levantó de donde estaba sentado, se situó nuevamente frente al espejo y apoyó sus manos sobre el lavabo, miró el arma nuevamente.
- Podrías refrescarme la memoria – se dijo el hombre a si mismo – al menos podrías decirme las cosas que podría hacer con ese millón de dólares ¿o no?

“Quieres que te refresque la memoria… cuento corto; hoy te levantaste con la misma cara de siempre, saliste de tu casa y fuiste directo hacia tu auto. Llegaste al trabajo y no hallabas la hora de que este terminara, luego de que la jornada por fin acabara saliste del antiguo edificio y manejaste hacia el casino… al llegar fuiste a las máquinas tragamonedas, te aburriste porque no ganaste y fue finalmente que decidiste ir a la ruleta y apostaste todo al número dos. Sonó una campanilla y te viste rodeado de gente, sosteniendo en tus manos un cartón con la millonaria cifra y cientos de globos cayendo desde arriba. Saliste del lugar, te dirigiste a casa y ahora estás frente al espejo mirando el arma con parsimonia, fin de la historia. Ahora has el favor de jalar el gatillo y dejarte de rodeos”

Puso una vez más el arma en la sien, le dejó todo el dinero a su madre con indicaciones de que debía pagar algunas deudas que tenía.

“Al menos tendrás un lindo féretro” le dijo la voz antes de que sonara el disparo y Ernesto cayera al suelo.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Eres muy buena! (Y)

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